La Llorona

El pasado mes de mayo tuve la suerte de interpretar la mítica canción de ‘la llorona’ junto a Luis Cobos en su concierto ‘Va por Mexico’ (Teatro Real, 10 mayo 2019). Fue una ocasión única. Bajo su dirección y acompañados por su magnífica orquesta sinfónica, disfruté y agradecí la oportunidad de ahondar en este mito arcaico y aportar mi visión. Un par de meses después decidí recordar el momento grabando la base sobre la que construimos el tema con Luis Cobos. Una interpretación minimalista, cruda, arcaica, ancestral, como es el propio mito. Sin duda una versión que llevé a un terreno muy personal con imágenes rodadas en Toledo por Robert Moya (en Montesión después de los incendios de este verano, y en el río Tajo, donde aparece nuestra pequeña Saba).

La leyenda de la Llorona está basada en referentes prehispanos. Cuenta como una mujer, abandonada por su pareja, mató a sus hijos ahogándolos en el río, y posteriormente se suicidó arrojándose al mismo río donde los había ahogado. La llorona es un mito muy arraigado en el folclore popular mexicano y también en toda Latinoamérica, con gran riqueza de versiones y enfoques, transmitido generacionalmente y testimonio de la cultura ancestral de todo un pueblo.

La llorona va habitualmente vestida de blanco y recorre por las noches los caminos, cerca de ríos o lagos, buscando a sus hijos mientras llora y se lamenta por su pérdida. Se la suele describir como una mujer desesperada, una traidora asesina de sus hijos que por venganza al haber sido abandonada por su amante y para hacerle daño, mata y ahoga a su descendencia. Se trata de una mujer seducida y abandonada en una sociedad patriarcal, que llora mostrando su arrepentimiento, su pérdida, su duelo no realizado, el dolor en el que sigue atrapada. Su llanto busca el consuelo popular y se acompaña de elementos macabros y quejidos que la relacionan con la muerte en el imaginario popular. Es un personaje que asusta porque tiene el precedente de haber matado.

La llorona hace referencia a una madre arcaica, mítica, única y absoluta, una la madre todopoderosa. Representa la figura de una madre en sí misma nutricia y destructora, común en tantas culturas. Esta doble cara de la maternidad revela la relación entre la mujer y la muerte, la imagen de una gran madre omnipotente. El sacrificio filial aparece en los mitos originarios de todas las culturas.

“A diferencia de la leyenda, en la canción popular hay una relación directa con la llorona a la que se interpela, ante la cual se emiten quejas y peticiones. De ahí la pertinencia de las preguntas de quién canta a la llorona o desde dónde se canta o se escucha a la llorona. Todo parece indicar que es desde el hijo en relación a una madre todopoderosa. La canción daría voz al hijo de la llorona”

Texto basado en el artículo de Mª Victoria Arechabala: 'La huella de la diosa en lo popular· La llorona mexicana'

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Ana Alcaide